Un paciente noruego, seropositivo desde 2006 y diagnosticado con síndrome mielodisplásico en 2017, logró curarse del VIH tras un trasplante de médula ósea en 2020. Su hermano, el donante, era portador, sin saberlo, de una rara mutación genética (CCR5) que confiere resistencia a las células inmunitarias contra el virus.
Este "paciente de Oslo", descrito en Nature Microbiology, se une al reducido grupo de personas consideradas curadas del VIH tras un trasplante destinado a tratar un cáncer de sangre. Estos procedimientos, reservados para casos graves, siguen siendo muy arriesgados, pero la mutación CCR5 reduce significativamente los peligros y puede eliminar el virus en pacientes infectados.
Los médicos buscaron inicialmente un donante con esta mutación, sin éxito, antes de recurrir al hermano del paciente. El día del trasplante, descubrieron que él también poseía esta mutación, presente solo en el 1% de la población local. El paciente describió esta coincidencia como "ganar la lotería dos veces".
Dos años después de la operación, pudo suspender su tratamiento antirretroviral: no se detectó rastro de VIH en su sangre, tejido intestinal ni médula ósea. Ahora, a sus 63 años, goza de excelente salud.
Estos casos siguen siendo excepcionales y no constituyen una opción terapéutica para la mayoría de las personas que viven con el VIH. Sin embargo, ofrecen a los investigadores información valiosa para comprender mejor el virus.
Frank Verain
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